Oración por la Canonización de Sor Ana de los Ángeles

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¡Oh Santísima Trinidad!, te damos gracias por haber elegido a Sor Anita!
Como reflejo tuyo de la serenidad y paciencia en los sufrimientos;
Ella nos ha demostrado su gran humildad en las tareas ordinarias,
La dedicación diaria a la oración, el arduo trabajo apostólico y
la confianza que siempre debemos tener en tu infinita misericordia.

¡Oh Sor Anita!, concédenos por tu intercesión y si es voluntad de Dios
el favor que te imploramos con amor: (Mencione su petición)
Ayúdanos también en la perseverancia en la fe,
la salud de nuestros seres queridos, la unidad de los cristianos,
la protección Maternal de la Virgen de Chapi
y el crecimiento espiritual de tus hijos Arequipeños.

Todo esto lo pedimos con la esperanza de que
Nuestra amada Beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo
Sea pronta incluida en el batallón de los Santos
Para mayor Gloria de nuestro amado Dios.

Amén.

Hoy es la fiesta de la Beata Sor María Romero, que vivió plenamente la misericordia

beata sor maria romero meneses

Nació en Granada (Nicaragua) en 1902 y murió en Las Peñitas, León (Nicaragua) en 1977. Sus padres, Don Félix Romero y Doña Anita Meneses, eran de origen español , eran muy buenos cristianos y educaron muy bien a sus hijos sobre todo en la vida de fe. Era una familia que gozaba de una buena situación económica, por lo que se le ofrecía una vida llena de comodidades.

Su madre comentaba que estando todavía pequeña, una vez le preguntó:

– María, ¿qué hiciste del vestido nuevo, el que estrenaste en la fiesta de tu hermanito?

– Ah. ese se lo dio a una niña pobre, mamá

– ¿Regalaste ese vestido tan nuevo y tan bonito?

– Sí, mamá, esa niña traía un vestido tan viejo, todo manchado y remendado…yo pensé que se vería bonita si llevara mi vestido… Además ¡ a los pobres se les da lo mejor! ¿no es cierto, mamá?

La mamá no supo qué contestarle. Tenía que tener cuidado de que su hija no regalara toda la ropa mejor a los pobres que tocaban a la puerta de su casa, pero le agradaba mucho que fuera generosa y buena con los necesitados.

Desde pequeña, María amaba mucho a Jesús y deseaba recibirlo en su corazón, como ve que hacía su buena mamá. Pasan los años, la pequeña María entró a estudiar al Colegio “María Auxiliadora”, allí hace su Primera Comunión y desde entonces sintió que Jesús estaba con ella y que nunca la iba a abandonar. Acostumbraba hacer todas las noches sus oraciones y pedir al Buen Dios por todos los que necesitan salud, trabajo, ayuda de cualquier clase y también por los malos.

Ella amaba mucho a los niños y quería enseñarles a amar a Jesús y a María, su Madre. Siente que el Señor Jesús que vive en su corazón le pide que se haga religiosa, o sea, que llegue a ser su esposa. Lo que más le costó a la joven es dejar su hogar, pero sigue con amor ese deseo que Dios le ha puesto en el corazón, y se fue a El Salvador, donde las hermanas de María Auxiliadora tienen una casa en que las jóvenes estudian para hacerse monjitas.

En 1910, las misioneras de Don Bosco, hijas de María Auxiliadora (FMA), habían llegado a Nicaragua. Eran muy pobres, muy buenas y siempre sonrientes, punto de partida desde el cual el Espíritu Santo le infundió su vocación que la llevó a dejar atrás todo por el Señor.

A los 28 años realizó sus votos en la Congregación Salesiana de las FMA. En 1931 fue enviada al vecino país centroamericano de Costa Rica donde durante 46 años se dedicó a servir a los necesitados.

Según se cuenta, una vez, oyó hablar de los protestantes, que van de casa en casa haciendo que muchas personas los sigan y se vuelvan de su religión. Esto le dio mucha tristeza, y decidió invitar a las niñas de ese coro y a las alumnas del Colegio que quieran, para que vayan también a las casas e instruyan a la gente en la religión católica, de manera que los protestantes no las vinculen a ellos. Así nace el grupo de las “misioneritas”, que son jovencitas que Sor María preparó e iban de casa en casa, en los barrios más pobres, enseñando a la gente, y haciendo que el cuadro del Corazón de Jesús y el de María Auxiliadora, estén en la sala de las casas, y que las familias prometan ser fieles a su fe católica. Esto se llama entronizar a Jesús y a María, es decir, ponerles un trono, un lugar de honor en su casa, y sobre todo en el corazón de los que forman la familia.

Entre sus obras más importantes está la creación de la Casa María Auxiliadora, un hogar que alberga a personas que necesitan consuelo y que incluye una clínica para personas pobres sin seguro social, una escuela para niños de la calle, entre otros establecimientos. Otra obra importante es la Casa Maín, dedicada a acoger a mujeres jóvenes que viven en la calle.

Entre las obras prodigiosas que se relatan están:

– Una vez, iba Sor María para un Oratorio, con una buena señora que la llevaba en carro. De pronto la señora se dio cuenta de que se le terminaba la gasolina al carro, y no había ninguna gasolinera en ese pueblo. Sor María le dijo: “No se preocupe, la gasolina no nos va a faltar”. Y así, sin una gota de gasolina, caminaron por todas partes, hasta que encontraron una gasolinera. Esto se le atribuye a la profunda confianza que tenía en la Virgen María.

– Sor María pidió permiso para regalar frijoles a unas familias muy pobres. Le dieron el permiso, con tal de que ella buscara los frijoles. Se fue entonces a rezar a la capilla, hasta que la llamaron, para decirle que habían llegado dos sacos de frijoles para ella. Entonces se fue feliz a repartirlos entre la gente necesitada.

– Una mañana, llegó un señor a ofrecerle unas maquinitas para proyectar imágenes. Sor María pensó que eran muy útiles para llevar a los oratorios. Costaban 200 colones, que, en ese tiempo era mucho dinero. Sor María no tenía ni un cinco, pero, confiando en la Virgen le dijo al señor que llevara las maquinitas por la tarde. Poco antes de llegar el señor, una señora le llevó los 200 colones exactos.

La biografía oficial de Sor María Romero fue escrita por Sor Domenica Grassiano, FMA, y su título es “Con María toda para todos como Don Bosco”.

Sin pretender ser escritora, Sor María acostumbraba a apuntar en un cuaderno de notas que llevaba consigo desde 1924, ciertos sentimientos que cobijaba en su alma, frases y pensamientos de muchos autores religiosos como San Juan de la Cruz , Santa Catalina de Siena, San Agustín, Santa Teresa de Jesús, etc. El libro “Escritos Espirituales” recoge las anotaciones de dicho cuaderno de notas.

Fue declarada Venerable por el Papa Juan Pablo II el 18 de Diciembre del año 2000.
La apertura del proceso Diocesano de Sor María Romero se dio el 18 de noviembre de 1988. Durante los años 1988 y 1992, se llevan a cabo las sesiones declaratorias de los testigos citados por el Tribunal de la causa de Canonización, teniendo como sede del Tribunal la Casa Provincial de las FMA en San José. Los testigos llamados a dar testimonio de la fama de santidad de Sor María Romero fueron 50, y seis testigos de oficio.

El tribunal realizó 90 sesiones. Se efectuaron, además, 40 sesiones de estudio de documentos relativos a la sierva de Dios, presentados por el Vice Postulador para ser incluidos en el proceso. Los restos de Sor María Romero fueron trasladados, de León, a San José, Costa Rica y sepultados en el Cementerio General de San José, donde permanecieron hasta el 9 de noviembre de 1991. En esa fecha fueron trasladados a un Mausoleo construido en la Casa de María Auxiliadora por ella fundada.

El 27 de Agosto de 1968, la UMA (Unión de Mujeres Americanas) la nombró “mujer del año”. En 1976 le llegó otro reconocimiento, esta vez el Rotary Club de Costa Rica le otorgó una medalla de Oro.

Para muchos, fue todo un “Don Bosco” pero en femenino. En boca de su pueblo, fue una auténtica Santa y toda Latinoamérica celebra con gran júbilo su beatificación realizada el 14 de abril del 2002.